martes, 3 de junio de 2014

BITÁCORA 03

Donde se relata la extraordinaria y nunca contada situación del gentilhombre cumpleañero cuando le hubo de acaecer conocer a personaje histórico y sus Tres Magnas Profecías y de cómo se prepara estoicamente para Mundial próximo…

Estimadxs Todxs:

1.
Ocupado como estoy en este mes de junio en coordinar las actividades diversas que se me han planteado con motivo del onomástico que me corresponde celebrarlo a mediado de mes, por lo que había pensado seriamente en no escribirles ya. La culpa de sentirme motivado a hacerlo la tiene el partido del sábado anterior (Ecuador - México). No soy de los que sucumbo ante la parafernalia mundialista; sin embargo, puedo anticipar ya posibles desenlaces futboleros.

La inminencia del mundial me ha traído a la memoria al personaje ya infaltable de los mundiales y que lo extrañaremos con el corazón en la mano… ‘¿Aguinaga?’, me pregunta alguien que interrumpe mi reflexión; obviamente, no me refiero a él. ‘¿Maradona?’, me inquiere una dama  por acá cerca; obviamente, tampoco. ‘Entonces, -en coro y con cierta impaciencia me preguntan- ¿quién, pues?
Mmmm, obviamente me estoy refiriendo al inefable, implacable, único, al auténtico, increíble, al elegido de los dioses y reverenciable… ¡¡Pulpo Paúl!!

¿Véis ya que este personaje magno de la historia deportiva contemporánea nos hace una gran falta? Alzad la mano quien está de acuerdo conmigo,… Sí, es uno de los pocos temas en que hay consenso masivo y general. Levanten las manos quienes tienen un hueco en el corazón por la ausencia de nuestro gran amigo, Paúl… ¡Somos Legión!

Bueno, como les comentaba, hace cuatro años, se pedía, se rogaba, se imploraba con mirada dolida hacia el cielo que el entrañable Pulpo Paúl sobreviviera hasta este campeonato. Algo que, lamentablemente no sucedió. Snifff… Más aún, desde su ausencia, han existido otros vanos intentos de emular su grandeza y se han difundido loritos, perros, gatos, atunes, lagartos, y hasta ositos panda, como posibles sucesores. ¡Terrible!

Como Yo sí era amigo del Paúl -envidiosos-, algunos recordarán que Yo sí pude hacerle una entrevista personal, en vivo y en directo, frente a frente, y que he decidido desenterrarla como un homenaje a este buen amigo MÍO. En definitiva, en generosa actitud cumpleañera mía, la comparto con ustedes. De nada.

…………………
ENTREVISTA A PAÚL, EL PULPO
Marcelo Medrano
(09 julio 2010)

1. Acabo de llegar al acuario Oberhausen Sea Life, de Alemania. La presencia de este investigador-analista-periodista en la entrada del sitio, llama la atención de propios y extraños; algunas turistas se fotografían junto a mí: piensan que soy una estrella de cine porno, por lo que cobro la foto en dólares, marcos alemanes o… Ingreso por una puerta tras la estricta revisión del personal en tres anillos de seguridad. La claridad del día da paso a una suave penumbra, envuelta en murmullos de los pocos camarógrafos, fotógrafos y enviados de los principales medios de comunicación presentes. A la izquierda del local, puede apreciarse un conjunto de fotografías y anuncios propios del lugar; a la derecha, se puede observar... "Ya, ya, pues, Marcelo, al grano, yaff", me dice usted, con cierta desmesura en la voz de impaciente lector, "queremos conocer la entrevista, vaya al grano, rápido. ¿Y el pulpo? ¿Y Paúl?". Mmmm, ante la emotividad del  pedido, accedo a esa respetuosa  petición y obviaré otros detalles.

Como es de conocimiento general, los pulpos son cefalópodos invertebrados... Mmmm, ¿por qué entornáis vuestra mirada? ¡Ignoráis lo que os comento? A ver: ¡cefalópodos!, ¿se me entiende? Ce-fa-ló-po-dos... ¿Qué, no se entiende? O sea, que tienen los pies en la cabeza; o sea, que el pulpo es solo cabeza y pies: no tiene cuello, ni ombligo, ni abdomen. (Aclaración pertinente para todos aquellos que ‘pasaron copiando’ la materia de biología, en el colegio.)

Los pulpos, como todo cefalópodo que se precie, tiene los pies pegados a la cabeza, poseen tres corazones y un montón de cerebros, por eso son medio cabezones. Y ocho tentáculos, cada uno gobernado por un cerebro. ¿Qué? ¿No lo sabía? Mmmm. Ok. De nada. Continúo. Llego y me acerco al acuario-vitrina-vivienda-hogar de Paúl. Se hace el dormido pues tiene los ojos como adormilados: salta a la vista que le incomodan las cámaras; sin embargo, mi presencia le llama la atención y solicita que se me deje acercar hasta él. ¿Que cómo hizo Paúl para pedir aquello? Fácil, desconfiada lectora: se lanzó y quedó estampado en el vidrio de la pecera gigante, como estrella, fijando su mirada en dirección hacia mí. Ese gesto, en lenguaje pulpídeo, por si no lo sabía usted, significa que en el animalito se ha generado algún pulpídeo interés en algo. Me saluda, levantando uno de sus brazos izquierdos. También le saludo. Le veo que se alegra con mi presencia y parece sonreír. Intenta decirme algo, pero, pero, peerooooo, el  vidrio no permite la comunicación. Tragedia. En señal de incomodidad, de enojo, Paúl se eleva y cae al fondo del acuario, choca, y va de allá para acá, y se oculta tras una roca… ¡Quiere contar sus cefalópodas vivencias pero el vidrio se lo impide! Pero, por si usted tampoco lo sabía, el pulpo es uno de los animales más inteligentes que existen, resuelve laberintos, por ejemplo, cuestión que si la hubiera sabido Teseo, el mito del Minotauro hubiera tenido otra trama y otro hubiera sido el héroe, y sin necesidad de hilos ni nada... En fin,… Así que, le sigo contando: por invitación del pulpo, y tras otra revisión del personal de seguridad, decido entallarme un traje de buzo y un tanque de oxígeno y entrar a su acuario-hogar para que la entrevista pueda realizarse.

Mientras me coloco el traje de buzo (una pantaloneta mundialista, comprada en el Ipiales),  recuerdo y reflexiono ante esta oportunidad, única en mi vida, sobre algo a lo cual no había tenido respuesta: cuando estudiaba en el colegio otros idiomas, y estudiaba inglés por obligación, aprendí también varios idiomas distintos: uno de ellos, y al cual dediqué muchas horas ante el espejo, y a pesar del bullyng de mis compañeros y profesores, aprendí lenguaje pulpídeo, sin saber que años después, o sea ahora, tendría la oportunidad de aplicar mis vastos conocimientos sobre ese idioma. Para que vea lo complicado del asunto, puede consultar, lectora, lector, una de las biografías sobre Paúl, en idioma pulpídeo, en: http://ja.wikipedia.org/wiki/%E3%83%91%E3%82%A6%E3%83%AB_(%E3%82%BF%E3%82%B3)

2. Entro al hogar de Paúl. Se produce un silencio suave a mi alrededor. Desciendo. Lo veo al fondo, parece sonreír con mi presencia. Los pulpos son animalitos tímidos, pero parece que le genero confianza. Se acerca y saluda, muy atento, me da la mano,... digo, el tentáculo, por lo que procedo a corresponder el gesto saludándole siete veces.  Señalando una roca, me invita a sentarme, para iniciar la entrevista. Como siempre hay algún envidioso entre los lectores (y que podría yo dar sus nombres, pero me aguanto), les comento que es obvio que con el tubo de oxígeno en la boca yo no podía 'hablar', pero la conversación en lenguaje pulpídeo se da con señas, con gestos, con miradas, con expresiones faciales y corporales diversas. Y, además, para que lo sepan, los pulpos son sordos. Son cabezones pero no tienen orejas ni oídos. Revise una foto de algún pulpo cercano a usted, y compruebe esta evidencia: ¡ningún pulpo aparece con gafas o lentes!

Bueno. Ni bien me siento sobre una resbalosa roca, siento sus ansias por entablar diálogo. Contornea sus músculos faciales y pregunta: "Marcelo, ¿de dónde eres?". Fregados. Voy a hacerle una entrevista y él empieza con las preguntas. "Muy inteligente el pulpo", me digo. Le comento que soy de Ecuador, de América del sur, que... Y me interrumpe diciéndome que le gustaría visitar estas tierras, que se siente bastante atrapado en el acuario, que quiere hacerle a la de mochilero y venirse nadando para acá, que los alemanes son muy parcos y que quiere desestresarse viajando un poco, pero de incógnito, "para evitar que la fama se me suba a la cabeza", dice. "A la cabezota" pienso, y sonrío; claro, Paúl se da cuenta de mi pensamiento y se ríe. Bueno, es difícil explicar eso de la risa en un pulpo, pues tiene justo bajo su cabeza, en la parte donde se unen sus tentáculos, una boca, con dientes, por donde se alimenta. Así que cuando digo que Paúl se ríe quiero decir que se puso frente a mí con los tentáculos apuntando a todos los puntos cardinales y enseñándome los dientes. Jaja. Y no paraba de reírse. Genial el Paúl. Jajaja.

Bueno, eso me sirvió para tomar control de la entrevista. "¿Edad?", 'dos años y medio', me dice. "¿Familia?", 'Sí, pero se quedó en un lugar lejano...’, y le veo, en los ojazos que tiene, que medio se entristece… Inglaterra está lejos. El Pulpo Paúl, para que lo sepa usted, amable lector, para que esté enterada usted, dilecta lectora, ¡el Pulpo Paúl es inglés! Tan inglés como el mismo fútbol y de la misma tierra de Los Beatles ('escarabajos', otros bichos). Quién sabe si ya lleva en los genes pulpídeos los genes del fútbol, con lo cual le resulta muy fácil predecir los resultados.

Cambio de tema, rápidamente, moviendo mis manos y realizando gesticulaciones complicadas con mi rostro. "¿Partido político?", ‘ecologista radical -responde-, disgustado por esto que hacen ustedes de derramar un aceite negro por otros mares, pues sépase que los únicos que tenemos derecho a botar aceites y tintas negras somos nosotros…’.  Siento que me reclama, y que está bien informado. Me comprometo a enviarle más información sobre el tema. Es un tipo inteligente, curioso e incisivo Mr. Paúl. En ese momento, la conversación se interrumpe. Es la hora de la predicción. Me dice que no me vaya todavía, que espere, que va a trabajar. Aprovecha para comentarme que hace eso de las predicciones para poder alimentarse, pues le dan su comida favorita; él se define como 'un obrero de las predicciones', y que a su debido momento quiere armar un ‘partido de los obreros psíquicos pulpídeos’: trabaja para comer, y le explotan, me dice… Medio marxista me resultó Paúl. Buen tipo. Lo que no entiende –me dice- es que le den la comida dentro de unos frascos, con una tapa encima, que le toca a él destapar para poder comer.

Entonces, tiende tres tentáculos y los coloca sobre mi cabeza mientras me mira fijamente. Para los envidiosos e ignoradores del lenguaje pulpídeo, eso signiica: "oye, Marcelo, eres buena persona, te considero ya mi amigo, no te vayas para seguir conversando". Hago lo mismo colocando mi mano en su cabezota, y le veo nuevamente sonreír, jaja. (En el video que registra su orácula acción, se le ve alegre al Pulpo: ¡ahora usted ya sabe el porqué!).

3. La prensa ha encendido sus decenas de aparatos, en un espacio estrecho, para transmitir en directo el pronóstico. Paúl lo sabe. Se instala, bajo un silencio de expectativa total, ante dos frascos con dos banderas distintas (Alemania y Uruguay). Pasa un minuto, dos, dos minutos y medio y... regresa a verme. ¡En serio!, si lo dudan, revisen los videos originales y van a notar que Paúl regresa a ver a otro lado. Ahora ya saben porqué lo hizo. No sean envidiosos… ¡Contorsionó su cabeza y alzó cinco tentáculos!, vean el video, incrédulos lectores: simplemente estaba contándome un chiste pulpídeo, un buen chiste. Jaja, insisto, buen tipo es el Paúl.

Seis minutos: concentración total, mirada profunda, tentáculos moviéndose rítmicamente, con la mirada fija en los frascos y en su alimento. Siete, ochoooo minutos. ¡Nueeeeevvvvveeeeeee!, ¡nueve minutos de concentración total!, y decide acercarse a los frascos. Con un gesto maravilloso, que se ha ignorado en los medios por la idea de los pronósticos, Paúl, con sus tentáculos, destapa el frasco de vidrio. ¡Qué maravilla verlo destapar ese frasco! Impresionante. Mis respetos. http://www.youtube.com/watch?v=gAbSqgM4-uU

 (Y mis respetos aumentaron al acertar el resultado final a favor de Alemania…).

4. Terminado el ritual, y ya algo silenciado el acuario luego que la voracidad de periodistas y similares contemplaron la predicción, regresa para el diálogo. Me cuenta de sus amores frustrados con una pulpa alemana... Y de sus añoranzas por los mares abiertos y el dejarse llevar por el movimiento de las aguas. Chuta, estamos en fase melancólica, intuyo, y ni cómo brindarle unas bielas al Paúl, no tanto porque a él no le gusten, sino porque me requisaron la sixpack cuando entré al acuario. Le consuelo diciéndole que si una pulpa le partió el corazón, le quedan todavía dos más, así que mejor levante el ánimo…

En ese momento, hubo una agitación inexplicable en las tranquilas aguas de la pecera y Paúl se despidió… Mmmm, era hora de descansar, así que, medio congelado, me tocó salir.

No lo volví a verlo en varios días. Su fama era tal que miles de gentes querían visitarlo, y las filas de espera eran largas, demasiado: habían hecho de él, tan simple y natural, un objeto de consumo. Las muchas cámaras no dejaban de multiplicarse…

Intenté entrar varias veces, pero ya la seguridad se volvió más ‘exclusiva’: solo la gente de la prensa y celebridades… Sin embargo, no cedí ante tal desplante: una tarde, fui descubierto cuando, disfrazado de almeja gigante, logré superar dos círculos de seguridad, pero fallé en el tercero y último. Me tomaron preso y, alegando que había infringido leyes fitosanitarias, me echaron encima unos dos baldes de jugo de limón puro y, disfrazado todavía, me deportaron para Ecuador.

5. Pasaron algunos meses en los cuales intenté viajar nuevamente a Alemania, pero siempre me lo impidieron pues, en los registros policiales, constaba yo como amenaza fitosanitaria, una especie de bomba biológica de destrucción masiva… El 26 de octubre del 2010, la noticia conmovió al mundo no solo deportivo: la pulpídea existencia de Paúl terminaba.

He recordado a Paúl a propósito de la Eurocopa del 2012 (recordar que esta crónica se la escribió en 2012): para él hubiera sido fácil pronosticar cuál equipo se llevaría el título. Y, después, pronosticar si esta vez íbamos a clasificar al Mundial del 2014. Lastimosamente, los pulpos, si no les hacen cebiche, viven máximo unos tres años. Y Paúl, al momento del Mundial anterior, tenía dos años y medio; o sea, había ya la sabiduría que da la vejez.

Claro, hay que recordar que muchísima gente –incluido usted, y usted, y también usted otra- celebraron el prodigio de Paúl… devorando a sus parientes en cebiches, sopas y etc. ¡Terrible!

No tuve noticias nuevas de Paúl hasta que, allá en diciembre del 2010, me llegó un video suyo. Quien me lo entregó, dijo que en ese video el pulpo parecía haberse vuelto loco porque se contorsionaba, gesticulaba, movía sus tentáculos,… “Ingenuo -pensé yo-, eso pasa por no saber el lenguaje pulpídeo”. Paúl, en quizás sea su último video, me mandaba un mensaje de cinco minutos ocho segundos. En ese video, Paúl me cuenta varias cosas (ya saben ustedes que amigos éramos), entre ellas, en qué consistía su facultad de predicción. En serio.

Realmente, estoy tentado en comentarles los contenidos de su último mensaje. Mmmm, aunque no lo sé. No sé si la Humanidad y ustedes están preparados para sus tres grandes predicciones…

………………………

Han pasado ya cuatro años desde su partida, y todavía no sé si están preparados para sus Tres Profecías...

Marcelo Medrano Hurtado
(Quito, 03-06-2014)

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