BITÁCORA 03
Donde se
relata la extraordinaria y nunca contada situación del gentilhombre cumpleañero
cuando le hubo de acaecer conocer a personaje histórico y sus Tres Magnas
Profecías y de cómo se prepara estoicamente para Mundial próximo…
Estimadxs Todxs:
1.
Ocupado como estoy en este mes de
junio en coordinar las actividades diversas que se me han planteado con motivo
del onomástico que me corresponde celebrarlo a mediado de mes, por lo que había
pensado seriamente en no escribirles ya. La culpa de sentirme motivado a
hacerlo la tiene el partido del sábado anterior (Ecuador - México). No soy de
los que sucumbo ante la parafernalia mundialista; sin embargo, puedo anticipar
ya posibles desenlaces futboleros.
La inminencia del mundial me ha
traído a la memoria al personaje ya infaltable de los mundiales y que lo
extrañaremos con el corazón en la mano… ‘¿Aguinaga?’, me pregunta alguien que
interrumpe mi reflexión; obviamente, no me refiero a él. ‘¿Maradona?’, me
inquiere una dama por acá cerca;
obviamente, tampoco. ‘Entonces, -en coro y con cierta impaciencia me preguntan-
¿quién, pues?
Mmmm, obviamente me estoy
refiriendo al inefable, implacable, único, al auténtico, increíble, al elegido
de los dioses y reverenciable… ¡¡Pulpo Paúl!!
¿Véis ya que este personaje magno
de la historia deportiva contemporánea nos hace una gran falta? Alzad la mano
quien está de acuerdo conmigo,… Sí, es uno de los pocos temas en que hay
consenso masivo y general. Levanten las manos quienes tienen un hueco en el
corazón por la ausencia de nuestro gran amigo, Paúl… ¡Somos Legión!
Bueno, como les comentaba, hace cuatro
años, se pedía, se rogaba, se imploraba con mirada dolida hacia el cielo que el
entrañable Pulpo Paúl sobreviviera hasta este campeonato. Algo que,
lamentablemente no sucedió. Snifff… Más aún, desde su ausencia, han existido
otros vanos intentos de emular su grandeza y se han difundido loritos, perros,
gatos, atunes, lagartos, y hasta ositos panda, como posibles sucesores. ¡Terrible!
Como Yo sí era amigo del Paúl
-envidiosos-, algunos recordarán que Yo sí pude hacerle una entrevista personal,
en vivo y en directo, frente a frente, y que he decidido desenterrarla como un
homenaje a este buen amigo MÍO. En definitiva, en generosa actitud cumpleañera
mía, la comparto con ustedes. De nada.
…………………
ENTREVISTA A PAÚL, EL PULPO
Marcelo Medrano
(09 julio 2010)
1. Acabo de llegar al acuario
Oberhausen Sea Life, de Alemania. La presencia de este
investigador-analista-periodista en la entrada del sitio, llama la atención de
propios y extraños; algunas turistas se fotografían junto a mí: piensan que soy
una estrella de cine porno, por lo que cobro la foto en dólares, marcos
alemanes o… Ingreso por una puerta tras la estricta revisión del personal en
tres anillos de seguridad. La claridad del día da paso a una suave penumbra,
envuelta en murmullos de los pocos camarógrafos, fotógrafos y enviados de los
principales medios de comunicación presentes. A la izquierda del local, puede
apreciarse un conjunto de fotografías y anuncios propios del lugar; a la
derecha, se puede observar... "Ya, ya, pues, Marcelo, al grano, yaff",
me dice usted, con cierta desmesura en la voz de impaciente lector,
"queremos conocer la entrevista, vaya al grano, rápido. ¿Y el pulpo? ¿Y
Paúl?". Mmmm, ante la emotividad del pedido, accedo a esa respetuosa petición y obviaré otros detalles.
Como es de conocimiento general,
los pulpos son cefalópodos invertebrados... Mmmm, ¿por qué entornáis vuestra
mirada? ¡Ignoráis lo que os comento? A ver: ¡cefalópodos!, ¿se me entiende?
Ce-fa-ló-po-dos... ¿Qué, no se entiende? O sea, que tienen los pies en la
cabeza; o sea, que el pulpo es solo cabeza y pies: no tiene cuello, ni ombligo,
ni abdomen. (Aclaración pertinente para todos aquellos que ‘pasaron copiando’
la materia de biología, en el colegio.)
Los pulpos, como todo cefalópodo
que se precie, tiene los pies pegados a la cabeza, poseen tres corazones y un
montón de cerebros, por eso son medio cabezones. Y ocho tentáculos, cada uno
gobernado por un cerebro. ¿Qué? ¿No lo sabía? Mmmm. Ok. De nada. Continúo.
Llego y me acerco al acuario-vitrina-vivienda-hogar de Paúl. Se hace el dormido
pues tiene los ojos como adormilados: salta a la vista que le incomodan las
cámaras; sin embargo, mi presencia le llama la atención y solicita que se me
deje acercar hasta él. ¿Que cómo hizo Paúl para pedir aquello? Fácil,
desconfiada lectora: se lanzó y quedó estampado en el vidrio de la pecera
gigante, como estrella, fijando su mirada en dirección hacia mí. Ese gesto, en
lenguaje pulpídeo, por si no lo sabía usted, significa que en el animalito se
ha generado algún pulpídeo interés en algo. Me saluda, levantando uno de sus
brazos izquierdos. También le saludo. Le veo que se alegra con mi presencia y
parece sonreír. Intenta decirme algo, pero, pero, peerooooo, el vidrio no permite la comunicación. Tragedia.
En señal de incomodidad, de enojo, Paúl se eleva y cae al fondo del acuario,
choca, y va de allá para acá, y se oculta tras una roca… ¡Quiere contar sus cefalópodas
vivencias pero el vidrio se lo impide! Pero, por si usted tampoco lo sabía, el
pulpo es uno de los animales más inteligentes que existen, resuelve laberintos,
por ejemplo, cuestión que si la hubiera sabido Teseo, el mito del Minotauro
hubiera tenido otra trama y otro hubiera sido el héroe, y sin necesidad de
hilos ni nada... En fin,… Así que, le sigo contando: por invitación del pulpo, y
tras otra revisión del personal de seguridad, decido entallarme un traje de
buzo y un tanque de oxígeno y entrar a su acuario-hogar para que la entrevista
pueda realizarse.
Mientras me coloco el traje de
buzo (una pantaloneta mundialista, comprada en el Ipiales), recuerdo y reflexiono ante esta oportunidad,
única en mi vida, sobre algo a lo cual no había tenido respuesta: cuando
estudiaba en el colegio otros idiomas, y estudiaba inglés por obligación, aprendí
también varios idiomas distintos: uno de ellos, y al cual dediqué muchas horas
ante el espejo, y a pesar del bullyng de mis compañeros y profesores, aprendí lenguaje pulpídeo, sin
saber que años después, o sea ahora, tendría la oportunidad de aplicar mis
vastos conocimientos sobre ese idioma. Para que vea lo complicado del asunto,
puede consultar, lectora, lector, una de las biografías sobre Paúl, en idioma
pulpídeo, en: http://ja.wikipedia.org/wiki/%E3%83%91%E3%82%A6%E3%83%AB_(%E3%82%BF%E3%82%B3)
2. Entro al hogar de Paúl. Se
produce un silencio suave a mi alrededor. Desciendo. Lo veo al fondo, parece sonreír
con mi presencia. Los pulpos son animalitos tímidos, pero parece que le genero
confianza. Se acerca y saluda, muy atento, me da la mano,... digo, el tentáculo,
por lo que procedo a corresponder el gesto saludándole siete veces. Señalando una roca, me invita a sentarme,
para iniciar la entrevista. Como siempre hay algún envidioso entre los lectores
(y que podría yo dar sus nombres, pero me aguanto), les comento que es obvio
que con el tubo de oxígeno en la boca yo no podía 'hablar', pero la
conversación en lenguaje pulpídeo se da con señas, con gestos, con miradas, con
expresiones faciales y corporales diversas. Y, además, para que lo sepan, los
pulpos son sordos. Son cabezones pero no tienen orejas ni oídos. Revise una
foto de algún pulpo cercano a usted, y compruebe esta evidencia: ¡ningún pulpo
aparece con gafas o lentes!
Bueno. Ni bien me siento sobre
una resbalosa roca, siento sus ansias por entablar diálogo. Contornea sus
músculos faciales y pregunta: "Marcelo, ¿de dónde eres?". Fregados.
Voy a hacerle una entrevista y él empieza con las preguntas. "Muy
inteligente el pulpo", me digo. Le comento que soy de Ecuador, de América
del sur, que... Y me interrumpe diciéndome que le gustaría visitar estas
tierras, que se siente bastante atrapado en el acuario, que quiere hacerle a la
de mochilero y venirse nadando para acá, que los alemanes son muy parcos y que
quiere desestresarse viajando un poco, pero de incógnito, "para evitar que
la fama se me suba a la cabeza", dice. "A la cabezota" pienso, y
sonrío; claro, Paúl se da cuenta de mi pensamiento y se ríe. Bueno, es difícil
explicar eso de la risa en un pulpo, pues tiene justo bajo su cabeza, en la
parte donde se unen sus tentáculos, una boca, con dientes, por donde se
alimenta. Así que cuando digo que Paúl se ríe quiero decir que se puso frente a
mí con los tentáculos apuntando a todos los puntos cardinales y enseñándome los
dientes. Jaja. Y no paraba de reírse. Genial el Paúl. Jajaja.
Bueno, eso me sirvió para tomar
control de la entrevista. "¿Edad?", 'dos años y medio', me dice. "¿Familia?",
'Sí, pero se quedó en un lugar lejano...’, y le veo, en los ojazos que tiene,
que medio se entristece… Inglaterra está lejos. El Pulpo Paúl, para que lo sepa
usted, amable lector, para que esté enterada usted, dilecta lectora, ¡el Pulpo
Paúl es inglés! Tan inglés como el mismo fútbol y de la misma tierra de Los
Beatles ('escarabajos', otros bichos). Quién sabe si ya lleva en los genes pulpídeos
los genes del fútbol, con lo cual le resulta muy fácil predecir los resultados.
Cambio de tema, rápidamente,
moviendo mis manos y realizando gesticulaciones complicadas con mi rostro.
"¿Partido político?", ‘ecologista radical -responde-, disgustado por
esto que hacen ustedes de derramar un aceite negro por otros mares, pues sépase
que los únicos que tenemos derecho a botar aceites y tintas negras somos
nosotros…’. Siento que me reclama, y que
está bien informado. Me comprometo a enviarle más información sobre el tema. Es
un tipo inteligente, curioso e incisivo Mr. Paúl. En ese momento, la
conversación se interrumpe. Es la hora de la predicción. Me dice que no me vaya
todavía, que espere, que va a trabajar. Aprovecha para comentarme que hace eso
de las predicciones para poder alimentarse, pues le dan su comida favorita; él
se define como 'un obrero de las predicciones', y que a su debido momento
quiere armar un ‘partido de los obreros psíquicos pulpídeos’: trabaja para
comer, y le explotan, me dice… Medio marxista me resultó Paúl. Buen tipo. Lo
que no entiende –me dice- es que le den la comida dentro de unos frascos, con
una tapa encima, que le toca a él destapar para poder comer.
Entonces, tiende tres tentáculos
y los coloca sobre mi cabeza mientras me mira fijamente. Para los envidiosos e
ignoradores del lenguaje pulpídeo, eso signiica: "oye, Marcelo, eres buena
persona, te considero ya mi amigo, no te vayas para seguir conversando".
Hago lo mismo colocando mi mano en su cabezota, y le veo nuevamente sonreír,
jaja. (En el video que registra su orácula acción, se le ve alegre al Pulpo: ¡ahora
usted ya sabe el porqué!).
3. La prensa ha encendido sus decenas
de aparatos, en un espacio estrecho, para transmitir en directo el pronóstico.
Paúl lo sabe. Se instala, bajo un silencio de expectativa total, ante dos
frascos con dos banderas distintas (Alemania y Uruguay). Pasa un minuto, dos,
dos minutos y medio y... regresa a verme. ¡En serio!, si lo dudan, revisen los
videos originales y van a notar que Paúl regresa a ver a otro lado. Ahora ya
saben porqué lo hizo. No sean envidiosos… ¡Contorsionó su cabeza y alzó cinco
tentáculos!, vean el video, incrédulos lectores: simplemente estaba contándome
un chiste pulpídeo, un buen chiste. Jaja, insisto, buen tipo es el Paúl.
Seis minutos: concentración
total, mirada profunda, tentáculos moviéndose rítmicamente, con la mirada fija
en los frascos y en su alimento. Siete, ochoooo minutos. ¡Nueeeeevvvvveeeeeee!,
¡nueve minutos de concentración total!, y decide acercarse a los frascos. Con
un gesto maravilloso, que se ha ignorado en los medios por la idea de los
pronósticos, Paúl, con sus tentáculos, destapa el frasco de vidrio. ¡Qué
maravilla verlo destapar ese frasco! Impresionante. Mis respetos. http://www.youtube.com/watch?v=gAbSqgM4-uU
(Y mis respetos aumentaron al acertar el resultado
final a favor de Alemania…).
4. Terminado el ritual, y ya algo
silenciado el acuario luego que la voracidad de periodistas y similares
contemplaron la predicción, regresa para el diálogo. Me cuenta de sus amores
frustrados con una pulpa alemana... Y de sus añoranzas por los mares abiertos y
el dejarse llevar por el movimiento de las aguas. Chuta, estamos en fase melancólica,
intuyo, y ni cómo brindarle unas bielas al Paúl, no tanto porque a él no le
gusten, sino porque me requisaron la sixpack cuando entré al acuario. Le
consuelo diciéndole que si una pulpa le partió el corazón, le quedan todavía
dos más, así que mejor levante el ánimo…
En ese momento, hubo una
agitación inexplicable en las tranquilas aguas de la pecera y Paúl se despidió…
Mmmm, era hora de descansar, así que, medio congelado, me tocó salir.
No lo volví a verlo en varios
días. Su fama era tal que miles de gentes querían visitarlo, y las filas de
espera eran largas, demasiado: habían hecho de él, tan simple y natural, un
objeto de consumo. Las muchas cámaras no dejaban de multiplicarse…
Intenté entrar varias veces, pero
ya la seguridad se volvió más ‘exclusiva’: solo la gente de la prensa y
celebridades… Sin embargo, no cedí ante tal desplante: una tarde, fui
descubierto cuando, disfrazado de almeja gigante, logré superar dos círculos de
seguridad, pero fallé en el tercero y último. Me tomaron preso y, alegando que
había infringido leyes fitosanitarias, me echaron encima unos dos baldes de
jugo de limón puro y, disfrazado todavía, me deportaron para Ecuador.
5. Pasaron algunos meses en los
cuales intenté viajar nuevamente a Alemania, pero siempre me lo impidieron
pues, en los registros policiales, constaba yo como amenaza fitosanitaria, una
especie de bomba biológica de destrucción masiva… El 26 de octubre del 2010, la
noticia conmovió al mundo no solo deportivo: la pulpídea existencia de Paúl
terminaba.
He recordado a Paúl a propósito
de la Eurocopa del 2012 (recordar que esta crónica se la escribió en 2012):
para él hubiera sido fácil pronosticar cuál equipo se llevaría el título. Y,
después, pronosticar si esta vez íbamos a clasificar al Mundial del 2014.
Lastimosamente, los pulpos, si no les hacen cebiche, viven máximo unos tres
años. Y Paúl, al momento del Mundial anterior, tenía dos años y medio; o sea,
había ya la sabiduría que da la vejez.
Claro, hay que recordar que
muchísima gente –incluido usted, y usted, y también usted otra- celebraron el
prodigio de Paúl… devorando a sus parientes en cebiches, sopas y etc.
¡Terrible!
No tuve noticias nuevas de Paúl
hasta que, allá en diciembre del 2010, me llegó un video suyo. Quien me lo
entregó, dijo que en ese video el pulpo parecía haberse vuelto loco porque se
contorsionaba, gesticulaba, movía sus tentáculos,… “Ingenuo -pensé yo-, eso
pasa por no saber el lenguaje pulpídeo”. Paúl, en quizás sea su último video,
me mandaba un mensaje de cinco minutos ocho segundos. En ese video, Paúl me
cuenta varias cosas (ya saben ustedes que amigos éramos), entre ellas, en qué
consistía su facultad de predicción. En serio.
Realmente, estoy tentado en
comentarles los contenidos de su último mensaje. Mmmm, aunque no lo sé. No sé
si la Humanidad y ustedes están preparados para sus tres grandes predicciones…
………………………
Han pasado ya cuatro años desde
su partida, y todavía no sé si están preparados para sus Tres Profecías...
Marcelo Medrano Hurtado
(Quito, 03-06-2014)
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